lunes, 19 de marzo de 2012

Proyecto...momento fracaso


Refugiándose entre 15 paredes distintas. Como una claustrofobia en un espacio abierto.
El frío le traspasa la manta, el jersey, la camiseta, el sujetador, la piel, cada poro, se impregna, las costillas y llega al corazón, se paraliza y siente escalofríos de ese puñetero sudor frío. Enferma del tiempo y la distancia con el mundo exterior, el afectivo.
Recuerda las conversaciones pasajeras y las deja a camara lenta en su cabeza. Se podía haber quedado el tiempo en esa calle, en ese sombrero y en esa pulsera de chicle.
Podía haber durado el sello en su mano y esa sonrisa de aquél transeúnte, tan gratuíta.
Pensaba en como deshacerse del fin de semana sin recordar sus labios rojos pintados para nadie, sus tacones sin equilibrio y su vestido negro ceñido al cuerpo y ceñido al alma de quién no quiere desnudarse al futuro, al menos aún.
Se recuesta y lee un libro al que apenas presta atención, lee entre líneas su vida en versos de otro, finge que le interesa, sólo finge para ella.
Mastica las horas, siente que no las digiere, busca un almax y le sabe a menta pasada, odia la menta.
Se siente mucho más viva de lo que no aparenta.





Intentaré seguir...intentaré ponerle cuerpo, gente, nombre a las calles y sangre en sus venas.
Lo intentaré.

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